Año 5, número 5 y 6
H. Puebla de Zaragoza a 14 de marzo de 2002

"Toda la historia es historia contemporanea"*

l 10 de junio de 1972, el Consejo Universitario nombró como rector interino al químico Sergio Flores Suárez, miembro del Partido Comunista Mexicano y cuñado del ingeniero Luis Rivera Terrazas, astrónomo, profesor universitario y reconocido militante del partido mencionado. El ascenso de los comunistas al poder universitario era lo último que podían esperar las organizaciones conservadoras que manejaban a los sindicatos patronales, la Junta de Mejoramiento, algunas instituciones filantrópicas y de servicio, entidades de religiosidad católica e instituciones educativas privadas.

Desde abril de 1961, esas organizaciones con el lema de "Cristianismo Sí, Comunismo No", se venían oponiendo a toda modernización educativa y consideraban atentatorio a sus derechos, los libros de texto gratuito y los artículos 3º, 27, 123, 130 constitucionales. Durante once años los gobiernos local y federal se acomodaban en algunas exigencias de esos grupos, sin embargo eso no era suficiente. Querían un gobierno de ellos; lo obtuvieron, como se desprende de la columna periodística Hoy, publicada en el diario La Opinión, poco después de los asesinatos de Joel Arriaga Navarro y Enrique Cabrera Barroso y días antes del homicidio de Josaphat Tenorio Pacheco.

De esos once años, nos habla Manuel Aguilar Mora en el ensayo Puebla, a la hora del crimen político, que fue publicado en el suplemento La Cultura en México, de la revista Siempre!


* La frase es atribuida a Benedetto Croce, filósofo, historiador y político italiano (Pescasseroli 1866-Nápoles 1952). Dirigente del partido liberal, ejerció gran ifluencia en el pensamiento literario y artístico italiano autor de: Breviario de estética, 1913; Historia del barroco en Italia, 1929; La historia como pensamiento y acción,1938. Los datos biográficos fueron tomados de El pequeño Larousse ilustrado, Diccionario enciclopédico,1998.

 

Puebla, a la hora del crimen político

Por Manuel Aguilar Mora*

El dibujo es de Andrés Ortega elaborado en julio de 1972.

oel Arriaga Navarro, veterano combatiente de las filas de la izquierda y miembro del Partido Comunista Mexicano, expreso político de la cosecha del 68 y director recientemente nombrado de la Preparatoria Nocturna "Benito Juárez" de la Universidad Autónoma de Puebla, arquitecto y pasante de economía, fue ametrallado a balazos desde un automóvil que le cerró el paso al suyo durante un alto, en la madrugada del 21 de julio de 1972 en la ciudad de Puebla.

El 22 de julio, un contingente de cuatro mil personas acompañó el cadáver durante una marcha fúnebre de varios Kilómetros al Panteón Jardín de Puebla. Su esposa, sus camaradas, sus amigos y sus alumnos le rindieron póstumo homenaje. Muchas de las organizaciones y grupos de izquierda estuvieron allí representados por oradores que declararon, en alocuciones ante la fosa, continuar la lucha contra sus asesinos.

Días más tarde, el 26 de julio, 15 mil poblanos y contingentes de otros lugares, en particular de la ciudad de México, recorrieron las calles del centro de la ciudad de Puebla, haciendo una pública denuncia y advirtiendo que su vigilancia no cesará hasta que se castigue a los culpables. Varios oradores en el mitin final del zócalo insistieron en la responsabilidad conjunta de la iniciativa privada, el clero y las autoridades, en especial del gobernador, Gonzalo Bautista O'Farrill. Abajo del balcón, las mantas arremolinadas hablaban de la solidaridad estudiantil y obrera, del apoyo al sterm, de la lucha constante por la democracia sindical, de la presencia de los estudiantes de la unam y del ipn y de su solidaridad con los estudiantes de la uap.

La gestión del crimen

Sería difícil afirmar que la conmoción del asesinato tomó desprevenida a la población poblana. Puebla vive hace más de una década bajo una tensión especial, un terror permanente impuesto por una oligarquía feroz. En Puebla desde 1961 se vive bajo las consecuencias de una lucha frontal e inexorable que ya ha cobrado muchas víctimas. El asesinato de Joel Arriaga se inscribe así dentro de un contexto familiar a los poblanos, un contexto que, a excepción de Guerrero, el país en su totalidad comenzó a conocer desde 1968. La "conmoción" se produjo porque, por primera vez, en lo que va de esa lucha, el efecto del crimen se hizo sentir en todo el país. Puebla, se convirtió en el centro de la atención de las fuerzas que a nivel nacional han emprendido un combate por la organización popular independiente y revolucionaria. De este modo ha surgido ante la atención nacional otro afluente de la crisis política que atravesamos, afluente de importancia especial debido al papel que ha venido desempeñando en la ciudad de Puebla el Movimiento Estudiantil de la uap (del que Joel Arriaga fue activista), papel que lo convierte en uno de los precursores directos, y tal vez el más importante, del movimiento estudiantil de 1968.

Ya se ha especulado mucho sobre "la causa" del movimiento de 1968. Más ha sido evidente que el problema no ha tenido el planteamiento debido. Quizás una exposición correcta del mismo se pueda hacer recurriendo a una tesis básica del materialismo histórico: la existencia determina a la conciencia. El movimiento de 1968 no tiene "una causa", sino "causas" y éstas —es obvio— son de dos tipos: objetivas y subjetivas. Naturalmente es necesario añadir que si bien es imposible explicar la crisis política actual, desencadenada en 1968, sin puntualizar las causas objetivas, éstas son un trasfondo más o menos estable que no explican los casos concretos que van constituyendo la crisis real. Esta última encuentra su explicación histórica en la comprensión de las causas subjetivas: los partidos, los grupos políticos, las ideologías, las fuerzas vivas y actuantes de los líderes, los cuadros, los activistas y las masas que encabezan, y el nivel de su conciencia.

Puebla: la primera versión de la crisis

Se puede afirmar sin un gran margen de error que fueron los estados de Puebla y Guerrero quienes primeramente resintieron síntomas y presencia de la crisis actual. La combinación específica de los diversos factores sociales y políticos fue diferente en ambos casos. En Guerrero, la inexistencia en la década pasada de un movimiento estudiantil de masas, así como la presencia campesina produjeron la lucha armada. En el caso de Puebla encontramos un ejemplo casi perfecto de la capacidad detonadora de la crisis social que posee el movimiento estudiantil. El contexto donde el estudiantado emerge como el factor que altera el equilibrio artificial entre las clases y la supremacía del aparato burocrático oficial, está, además, claramente marcado por las consecuencias del proceso revolucionario latinoamericano. El enfoque detenido del caso poblano permite apreciar las particularidades que determinan la extrema complejidad de las luchas sociales en el país. Los factores objetivos y subjetivos más disímbolos, las combinaciones más contradictorias de las etapas históricas e ideológicas se presentan con una terquedad sorprendente que los legaliza. La ley de la combinación de los periodos históricos surge con toda explosividad hasta convertirse en la ley de los cambios sociales profundos.

Recapitulemos brevemente el contexto histórico del principio de la década pasada. A nivel internacional, el desarrollo y la consolidación de la revolución cubana marcaron el carácter de la época latinoamericana. Era la señal de las transformaciones esenciales en América Latina durante la posguerra. La nueva modalidad de la penetración imperialista (el neoimperialismo) impulsó aún más el proceso de industrialización relativa, iniciado con el relajamiento de los vínculos de dependencia con el imperialismo durante la segunda guerra mundial. La orientación de las inversiones imperialistas (primero las europeas y japonesas y luego también las norteamericanas) se dirigió hacia el sector de la industria de transformación, teniendo un abandono relativo de los sectores de "enclave" tradicionales —agricultura, tropical, minas, etcétera— ensayos de "reformismo". A mediados de la década el golpe militar brasileño mostró que la espectacularidad de la ofensiva reformista —Alianza para el progreso— del imperialismo apenas disimulaba la violencia y la barbarie de la lucha de los intereses capitalistas contra la posible repetición de una revolución socialista en América Latina.

En México los factores que trabajaron la escena política latinoamericana se expresaron tardíamente. La ventaja relativa del sistema mexicano con respecto a la mayoría de los países latinoamericanos ejercía su influencia. Las décadas de reformismo en la cuestión agraria, en las relaciones interclasistas, en el rol activo del gobierno como agente de cambio, no pasaron en vano. La peculiaridad principal de la evolución moderna mexicana surgía evidente: el tremendo impacto de la primera revolución socialista americana fue amortiguado en México por las consecuencias de la primera revolución social del Continente.

En el plano de las relaciones políticas e ideológicas también el resultado fue diferente. El amplio Movimiento Obrero de 1958 por la independencia y la democracia sindicales (telegrafistas, telefonistas, electricistas y ferrocarrileros), así como el importante movimiento universitario contra el alza de tarifas de los transportes urbanos y el movimiento magisterial entre los sectores pequeños burgueses en el mismo año, tuvieron un término brutal con la represión que liquidó el polo de agrupamiento más dinámico y radical de estas movilizaciones constituido por el Sindicato Nacional de los Trabajadores Ferrocarrileros. De esta forma, esta dura derrota popular mexicana se combinó con el triunfo de la revolución cubana.

La desmoralización, la vuelta de la apatía, el descabezamiento de la dirección, el aniquilamiento de los cuadros más capaces, en fin, el aplastamiento de la vanguardia obrera que había surgido espontáneamente en los años cincuenta fueron los alcances más trágicos de esta represión. Estos factores explican los efectos tan diversos de la influencia castrista en México y en los demás países latinoamericanos. Efectos que, al unirse con los factores estructurales antes señalados, condujeron a que fuese el estudiantado (en especial el universitario ya que el del Instituto Politécnico se encontraba apenas recuperándose de la dura derrota de 1956), quien resintiera con más fuerza dicha influencia.

En Perú, en Brasil, en Bolivia, en Colombia, en Centroamérica las masas campesinas fueron tocadas por la influencia de las movilizaciones cubanas. Los obreros, más controlados por las burocracias, resintieron esa influencia con menor intensidad pero no menos positivamente en otros países. Pero fue ante todo al nivel de la vanguardia donde el cambio producido fue más espectacular: por primera vez en su historia moderna veía aparecer en su seno una corriente no vinculada directamente con los partidos comunistas, burocratizados: eso significó una renovación considerable del movimiento de izquierda revolucionario.

Como se dijo, México tuvo un proceso particular. La conjunción de todos estos procesos ha impreso su sello a la primera etapa del desarrollo de la crisis política mexicana actual que a grandes rasgos se puede medir en una década: 1961-68 preparación y culminación y 1968-71 transición de crisis política a crisis social llegando al año 1972 en que son claros los presagios de esta última.

El año de 1961, al unísono con una movilización básicamente estudiantil, en defensa de la revolución cubana, el estudiantado poblano inició su larga marcha contra la reacción y el despotismo.

1961: se inicia la lucha

Mayo de 1961. Sesión del consejo universitario presidida por el doctor Julio Glockner Lozada, rector de facto. Foto DIDCAV.

La Universidad Autónoma de Puebla (uap) contaba en 1950 con mil estudiantes. Después de décadas de largas vicisitudes, que se remontan al siglo pasado, cuando fue cerrada varias veces por gobiernos despóticos (como el de Santa Anna), la uap se encontraba en ese año controlada por las fuerzas tradicionalistas más oscurantistas. El "Colegio del Espíritu Santo" nombre con el cual se fundó en el siglo xvi, la institución antecesora de la uap, parecía ser todavía el modelo de los planes de estudio y la organización interna de las autoridades retrógradas. El arzobispado, los colegios confesionales y un magisterio archiconservador garantizaban el control de la uap por parte de la oligarquía. El nivel académico prevaleciente era uno de los más bajos de la República y, entre las grandes universidades, la uap era el único lugar donde se impartían cátedras-reliquias como cursos de heráldica, historia de la Iglesia y de los santos y otras curiosidades por el estilo. En la escuela de Física y Matemáticas los maestros no estaban enterados de la revolución newtoniana, para no hablar de la einsteiniana o de la física cuántica. En suma, el esplendor mariano del anacronismo.

El control del "Consejo de Honor" comenzó a resquebrajarse en 1960. La uap iniciaba su explosión demográfica. Sus cinco mil alumnos (hoy son 15 mil) se asfixiaban en los vetustos cuadros institucionales que les imponían. El calendario histórico oficial dentro de la uap se había parado en el porfiriato, y aun antes, en la prereforma, cuando el calendario histórico real presenciaba acontecimientos de gran importancia radical. También las luchas nacionales repercutían: hubo un movimiento contra el alza de las tarifas de los transportes urbanos, y del teléfono así como del precio del pan. Pero fue la influencia de la revolución cubana la que precipitó el conflicto que se venía gestando desde hace años.

El 17 de abril, al tenerse noticia de la invasión mercenaria contra Cuba, los estudiantes organizaron lo que fue el primer mitin de protesta en la República contra la acción de Bahía de Cochinos. El zócalo de la ciudad reunió a varios miles de estudiantes que, al finalizar, se dirigieron al edificio que alberga a El Sol de Puebla, al que lapidaron. Una semana después se inició la contraofensiva de la oligarquía. A través de un organismo ad hoc (el fua, Frente Universitario Anticomunista), se orquestó una contramanifestación de repudio a la revolución cubana. Grupos de esta manifestación se desprendieron con garrotes e incluso armas y se dirigieron contra el edificio Carolino, asiento de la uap y antiguo convento jesuita construido durante el reinado de Carlos ii, para iniciar la primera de cientos de batallas callejeras contra los "carolinos", nombre con que se conocería en la ciudad a los universitarios. El Obispo Octaviano Márquez y Toriz hizo numerosos llamados a sus feligreses contraponiéndolos con los estudiantes a los que describía como "comunistas". La contramanifestación de los "fuas", fue seguida de nuevos mítines estudiantiles que, a su vez, fueron respondidos. La ciudad de Puebla se convirtió en el teatro de una importante confrontación de las fuerzas reaccionarias y progresistas y el drama se desarrollaría durante toda la década con actos cada vez más trágicos.

¿Por qué esta reacción tan feroz? En ninguna otra parte del país ha sido tan virulento el choque de fuerzas polarizadas alrededor de problemas ideológicos. Cuestiones internas que enfrentaron a varios grupos capitalistas con el gobierno de López Mateos y con su supuesta "conciliación" (a veces se habla, incluso, de "capitulación") con el "socialismo", surgieron, por ejemplo, en Monterrey, centro muy parecido a Puebla, con la diferencia básica de que la oligarquía allí es una próspera y poderosa casta capitalista y para la oligarquía poblana han pasado sus mejores tiempos.

En la campaña que enfrentó al gobierno lopezmateísta con sectores poderosos de la "iniciativa privada", éstos blandieron demandas parecidas a las que los reaccionarios poblanos sostendrían: rompimiento con Cuba, lucha contra los libros de texto gratuitos y, lo que va implícito, contra el artículo tercero, etc. Pero, aunque los grupos poblanos nunca lo hicieron frontalmente, el conflicto de la "iniciativa privada" con el gobierno lopezmateísta expresaba el deseo de los capitalistas de una rendición incondicional del aparato gubernamental. Las presiones, en lo fundamental, dieron resultado. Según una investigadora del conflicto de la iniciativa privada con el gobierno lopezmateísta en los primeros años de éste:

En 1961, los hombres de negocios comenzaron a olvidar las acusaciones sobre el "socialismo" de López Mateos, e iniciaron una política de conciliación con el gobierno, que se manifestó en el apoyo entusiasta que desde enero dieron a las declaraciones de altos funcionarios públicos en materia económica y política.

Pero en Puebla, el conflicto entre los tradicionalistas y los liberales no vino a zanjarse sino en 1961, cuando se reinició con renovado ímpetu.

Para emprender la lucha contra los estudiantes se creó el "Comité Coordinador de la Iniciativa Privada" al mando de Abelardo Gutiérrez Sánchez, Alberto Sadaoui, Rodolfo Budib (socio de Miguel Abed), y de representantes de la Cámara Nacional de Comercio de Puebla, del Centro Patronal de Puebla, del Club de Leones de Puebla, del Club de Sembradores de la Amistad, etc. Este comité, unido con el fua, constituyó la base del triángulo cuyo tercer vértice era el arzobispado. Los tres estaban interrelacionados: el fundador del fua era José Antonio Pérez Rivero, gerente del Centro Patronal, el presidente del fua era Manuel Díaz Cid, ligado como exalumno, con los colegios confesionales a través de Rafael Martínez Cervantes, hermano lasallista y director del Colegio Jacinto Benavente (el más importante colegio de los cuarenta controlados por los lasallistas, jesuitas y dominicos que imparten enseñanza primaria, secundaria y media a los hijos de la oligarquía poblana). Pero el grueso de los miembros del fua lo integraban los de la Patronal como: Eligio Sánchez Larios, Juan Manuel Brito, etc., todos ellos miembros de la oligarquía compuesta por españoles y libaneses que mantienen rigurosamente cerrados los accesos a sus clanes, incluso entre ellos mismos y que han instaurado una tradición racista y oscurantista. En ausencia de partidos políticos, la clase capitalista tradicional poblana se agrupó alrededor de este comité para emprender la lucha política.

Puebla llenaba los requisitos para ser el lugar principal del enfrentamiento entre la "iniciativa privada", y el "comunismo" en México. A raíz de la declaración de guerra de Kennedy a la revolución cubana, los ultracatólicos oligarcas poblanos vieron en la iniciativa del presidente del mismo credo la señal para la nueva cruzada. A nivel nacional otros sectores respondieron al llamado anticomunista, pero ninguno con la virulencia, persistencia y amplitud que el poblano. El atraso y la desesperación ideológicas de la oligarquía allí explicaban esta actitud. No sólo se declararon en contra del curso de izquierda "dentro de la Constitución", sino que ponían en cuestión a la misma ley fundamental, a la legitimidad histórica del gobierno, a sus orígenes liberal reformistas, etc.

Esta posición troglodita de la oligarquía poblana, expresión de una situación social específica, explica por que, en el conflicto con los estudiantes, el gobierno federal no podía dejar solos a estos últimos. Esta coyuntura permitió al movimiento estudiantil superar la terrible reacción que provocó en su contra. Sin esta protección coyuntural la posibilidad de que el movimiento estudiantil saliera de su aislamiento se hubiere evaporado. Para poder ser el detonador potente de la movilización popular, la uap necesitaba tiempo. Las pugnas interburguesas se lo dieron.

Los conflictos de abril resultaron en un saldo positivo para el estudiantado: la oposición ultra no tiene ningún éxito en la "Universidad" fantasma que funda paralelamente a la uap. Los estudiantes lograron con la declaración de la huelga que el gobernador iniciara el estudio de la nueva ley orgánica. Los huelguistas exigen también la expulsión de los maestros y alumnos pertenecientes al fua, el respeto al artículo 3º y la consolidación de la autonomía universitaria. En las luchas para defender esta huelga, en las batallas callejeras, los ataques y contra ataques en los edificios escolares y los enfrentamientos se forjó la primera generación de universitarios combatientes. Durante la huelga se tuvo que superar los obstáculos de la negación del subsidio, del abandono de maestros, etc. cuando se vuelve a clases las brigadas se reparten por los barrios realizando una colecta pública para el pago de los profesores y se organizan manifestaciones para presionar al gobernador a que reconociera al nuevo rector, provisional, Julio Glockner.

El deslinde interno

La nueva dirección del movimiento estudiantil se había educado en las Logias Masónicas o ajef, esas escuelas políticas del liberalismo mexicano. Pero si ideológicamente su reloj marcaba el siglo xix, la práctica de la lucha de mediados del siglo xx rebasaba totalmente ese marco ideológico anacrónico. El deslindamiento se comenzó a realizar inmediatamente después del triunfo.

Las manifestaciones gigantescas (hubo una en que participaron cerca de 100 mil personas) organizadas por la Iglesia alrededor de la Catedral donde el arzobispo Márquez y Toriz advertía sobre los peligros del comunismo en México, azuzaba a la multitud contra los estudiantes "ateos y anticristos", coreaban la consigna que se expandió por toda la ciudad y después por todo el país: "Cristianismo sí; comunismo no". Los "fuas" se lanzan contra la uap con multitudes fanatizadas: el ejército interviene rodeando el Carolino e impide el asalto. Los estudiantes podían considerar como suyo el triunfo en esta primera vuelta del combate. Sin embargo, antes de consolidarlo tendrían que superarse dos pruebas.

Dentro de la dirección estudiantil el decantamiento se precipitaba entre un ala liberal consecuente ligada más y más al gobierno (ante todo al federal): Julio Glockner, Zito Vera, Arturo Guzmán y otros. Por otra parte, el ala de izquierda, representada ante todo por Enrique Cabrera, se orientaba decididamente hacia una ideología marxista, introduciendo así en Puebla una corriente ideológica moderna. Este decantamiento se consuma con el arresto de Cabrera en junio, detención que señalaba que la orientación más izquierdista de esta ala tendría que chocar con los "moderados" ala Glockner. Todos los conflictos posteriores estaban ya preestablecidos desde entonces.

Pero la escisión latente entre los grupos del Directorio Universitario y el Comité Estudiantil Poblano, organismos de la dirección carolina, no se vendrá a expresar sino después de la tormenta de agosto: la reacción desencadena una gigantesca movilización en todos los rincones de la ciudad que termina el 4 de agosto con la ocupación militar de las calles poblanas. Con los recursos enormes de la oligarquía se tapizó a las paredes con volantes y exhortaciones como ésta: "vecinos del barrio: peligroso ataque comunista, hoy domingo 23; urge te concentres en tu barrio a las 6 de la tarde. Invita a tus amigos. El barrio peligra. Defiende a México, a tus hijos y a tu barrio".

Para presionar al gobernador Fausto Ortega a la derogación o reforma de la Ley Orgánica aprobada por el Congreso estatal (que daba el triunfo a los carolinos), el Comité de la iniciativa privada llamó al cierre del comercio y la suspensión del pago del impuesto. El 1º y 2 de agosto todo el comercio poblano cierra (incluso las tiendas yanquis Sears y Woolworth). Camiones con altavoces recorren la ciudad acusando a los estudiantes de "violar monjas" y de "ultrajar a la Virgen María". Desde el púlpito los curas exhortan a sus feligreses a "defender sus templos". El gobernador cede y exhorta al Congreso a revisar la Ley. Sólo el concurso federal impide que los tradicionalistas vuelvan a tener el control de la uap. Se abre la etapa "liberal" de la misma.

Los tres años siguientes irán madurando el conflicto interno. Se precipitará con la llegada a la gubernatura del general Nava Castillo, antiguo empleado de los Ávila Camacho, y cambiará definitivamente el clima político de la ciudad.

El polo estudiantil se despliega

En 1964 toda la potencialidad del movimiento estudiantil se despliega espectacularmente. Pero fueron los años anteriores con las múltiples luchas populares donde intervinieron los estudiantes cuando éstos se fueron perfilando como una alternativa política viable para la población. Puebla no sólo vivía en un vacío político o, lo que sería más correcto, en una camisa de fuerza política charra; en Puebla también era particularmente notable la crisis ideológica producida por el desmoronamiento de la costra tradicionalista que había prevalecido prácticamente incontestada desde la Reforma e incluso la Colonia.

"El atraso también tiene sus privilegios". En Puebla el atraso ideológico ha impedido que la ideología de la "familia revolucionaria" se enraíce, dando así una oportunidad muy grande a la ideología populista independiente con balbuceos marxistas. La acción estudiantil ha sido el poderoso bisturí que ha tajado para siempre el oscurantismo secular en la vida ideológica de Puebla.

Antonio Nava Castillo, gobernador del Estado de Puebla 1963-64.

Los métodos de Antonio Nava Castillo, típico exponente de la alianza de los grupos tradicionalistas con los representantes poblanos de la "familia revolucionaria", a saber, los Ávila Camacho y su grupo provocaron el repudio del pueblo, seguido por la ira y la movilización. Como siempre sucede con los grandes acontecimientos, en 1964 todo comenzó con un incidente "sin mayor importancia". No se quiere reconocer, generalmente, que los "grandes acontecimientos" no se pueden iniciar sino así. Al querer encontrar explicaciones cabalísticas de los "grandes acontecimientos" se considera, a veces, a los incidentes que los precedieron como ya "grandes" en embrión. ¿Cómo explicar entonces los acontecimientos cotidianos iguales a los predecesores de los "grandes"? En realidad, la cadena de la represión y el despotismo siempre está sujeta a un rompimiento. Este llega cuando el eslabón ha sido gastado por los innumerables conflictos cotidianos, como sucedió en Puebla en octubre de 1964.

Cuando la Unión Regional de Pequeños Productores e Introductores de Leche convocó el 13 de octubre a una manifestación pacífica, a la cual invitó a algunos miembros de la dirección de la Central Campesina Independiente, de la que formaba parte, el clima estaba lo suficientemente agitado como para que cualquier chispa incendiara el ambiente poblano. Le tocó al secretario de la cci, Ramón Danzos Palomino, ser el encargado de representar a su organización ante los lecheros poblanos que protestaban contra las nuevas disposiciones de Nava Castillo con respecto a la producción pasteurizada de leche. Sin embargo, Danzos Palomino no pudo hablar. El hecho de que se detuviera y encarcelara a uno de los dirigentes del Partido Comunista que, además, había sido postulado por el Frente Electoral del Pueblo como candidato a la presidencia en las elecciones de julio de ese año, fue el hecho que precipitó la nueva situación: a la coyuntura local se añadía el elemento "nacional" representado por el líder apresado.

Pero como ocurre en estos casos, el "incidente" original pasó rápidamente a segundo plano. Un día después la intervención estudiantil transformó un conflicto gremial en una confrontación política con alcances nacionales. La manifestación de estudiantes y lecheros es reprimida brutalmente y se inicia en la ciudad una confrontación entre el movimiento estudiantil y el gobierno estatal en la que el pueblo poblano marcadamente se inclina del lado de los universitarios. De repente, Nava Castillo ve erguirse contra él a un inmenso movimiento popular. La represión alimenta más el descontento. Nava Castillo promueve "apoyos" a su gobierno en desplegados a toda plana, en comisiones de "ciudadanos", en las formas diversas que el país conocerá más tarde. Todo inútil. Puebla comenzará a presenciar enormes manifestaciones de repudio, una de las cuales llega a aglutinar a cien mil personas: ¡la tercera parte de la población de la ciudad! La "Plaza de la Democracia", frente al edificio Carolino, se ve todo el día pletórica de espectadores que asisten al mitin permanente instaurado por los universitarios. La Federación Estudiantil Poblana envía delegados a la Secretaría de Gobernación. Pronto la Federación es considerada demasiado "moderada", y, para comprobarlo, se sabe que en pláticas con Nava Castillo sus dirigentes se han mostrado conciliatorios; entonces se le sustituye por el Directorio Estudiantil compuesto por los consejeros universitarios y los presidentes de los comités ejecutivos de las facultades y escuelas. Se yergue con más decisión que nunca la demanda de "desaparición de poderes" y la renuncia de Nava Castillo.

Un exceso represivo de los esbirros de Nava Castillo contra unos estudiantes que hacían pintas, provoca que en plena madrugada los estudiantes, por medio de las campanas a rebato de la iglesia adjunta al Carolino, despierten a la población la cual se lanzó a las calles. El ejército ocupa la ciudad y el 30 de octubre, después de que la Universidad presencia como un río humano atraviesa sus enormes corredores durante más de cinco horas, se anuncia que Nava Castillo ha pedido "una licencia". El nuevo gobernador enviado por el centro, Aarón Merino Fernández, es recibido con multitudinarias aclamaciones al entrar a la Universidad. Durante la crisis la población había recorrido un gran trecho. Las manecillas del reloj poblano habían dado toda la vuelta desde los tiempos en que Márquez y Toriz podía llamar concentraciones parecidas contra los carolinos.

Desde un punto de vista general, la movilización popular de Puebla sólo se compara con la de 1968 en el Distrito Federal. De hecho fue la precursora de ésta. Por supuesto, existen muchas diferencias, pero históricamente considerada el Movimiento Estudiantil Poblano recorría a saltos un camino que sus compañeros necesitarían otros años para recorrer: 1966 en Michoacán, 1967 en Sonora y en el ipn y Chapingo hasta llegar a 1968 en la República.

Las razones de la historia

El largo trayecto histórico que condujo a la ciudad de Puebla a la encrucijada de 1964 empezó, en realidad en una época que se remonta a la Conquista y primeros años de colonización española. Desde su fundación la ciudad de Puebla representaba un proyecto de "modernización" de la región de donde es centro. Sus primeros colonizadores escogieron, a diferencia de los de otras ciudades del centro y el sur de México, un lugar donde no había una antigua ciudad indígena. Dice una geógrafa y economista: "La Puebla de los Ángeles se funda 10 años después de la Conquista a mitad del camino entre la capital y el puerto de Veracruz. Veinte años después es uno de los principales centros de actividad agrícola europea, y en la época en que se escriben las Relaciones Geográficas, la región agrícola más floreciente de la Nueva España. Sus productos —trigo y maíz principalmente—, tienen dos grandes mercados. El primero es el puerto de Veracruz y las islas españolas del Caribe; el segundo la ciudad de México. Su situación estratégica, la fertilidad de la tierra y la abundancia de agua para el regadío, una mano de obra indígena considerable y la dirección española de las labores, explican su extraordinario desarrollo durante el siglo xvi. Sin embargo, este impulso "modernizador" como dirían ahora ciertos sociólogos neopositivistas, no fue lo suficientemente potente como para destruir la cultura prehispánica y la forma de existencia en que se basaba. A pesar de que las nuevas formas europeas afectan considerablemente la vida indígena y muchos elementos extraños entran a formar parte de su vida cotidiana, la fuerza del nuevo sistema tiene la capacidad suficiente para desgarrar y desestructurar el viejo modo de uno nuevo. De allí que del choque de las culturas —la precapitalista prehispánica y la capitalista embrionaria española— no resultase una situación netamente favorable a la segunda. Dice la misma autora: "Abandonar el sistema agrícola tradicional no significa solamente para el labrador indígena sustituir un grupo de cultivos por otro, significa romper con todo su pasado, adoptar técnicas y sistemas de trabajo diferentes, adaptarse a un nuevo género de vida. La persistencia del cultivo del maíz... y la negativa a sembrar el grano europeo, son expresiones de ese conflicto, muestran la voluntad de sobrevivencia de una cultura". De hecho, esa voluntad demostró una capacidad de permanencia mayor de la esperada. La revolución mexicana tiene en ella uno de sus afluentes principales.

Es evidente que esa capacidad hubiera sido utópica con el desarrollo de un capitalismo pujante, orgánico. Sin embargo, éste nunca fue el caso del sistema en Puebla, ni siquiera en sus mejores tiempos. Durante la Colonia esta población española, luego criolla, incrementó sus riquezas comerciales hasta convertirse en el núcleo novohispano más importante después de la ciudad de México, posición que mantuvo en la primera etapa de la época independiente. Más en la Colonia también se gestó otro proceso que imprimiría fuertemente su sello a la oligarquía poblana: el fortalecimiento de la Iglesia. Así, el desenvolvimiento de la oligarquía comercial, al mismo tiempo que se encaminaba por el camino clásico (capital comercial acumulado que se transformaría en capital industrial, como en efecto sucedió), también recorría la senda tradicionalista que le impedía asumirse plenamente como una clase distinta al engranaje colonial. Estos desarrollos contradictorios tendrían graves consecuencias en el siglo xix.

Dice Jan Bazant, historiador de la burguesía y la Reforma en el siglo xix: "Puebla era una ciudad industrial por excelencia. En una época en que la revolución industrial apenas se abría camino en México, la manufactura más importante en este país era la textil, en particular la algodonera. En ésta, sobre todo en tejidos, Puebla no tenía rival. En los años de 1843-1845, su parte de la fabricación nacional total de hilo y manta de algodón ascendió a 40-50 por ciento. Aun cuando Puebla con más de 70 mil habitantes, poseía poco más que un tercio de la población de la capital de la República, su industria era más poderosa. A pesar de que la proporción de Puebla en la industria algodonera mexicana parece haber declinado entre 1843 y 1853, esta ciudad continuó fabricando más hilados y tejidos que cualquier otra". Y más adelante hablando de la estructura económica de la industria dice: "Era normal que los industriales tuvieran tiendas grandes donde vendían de todo, llamadas almacenes, o expendios donde vendían mantas e hilaza de su propia fabricación... Otros seguían moliendo trigo —para tener una gran fábrica algodonera tenían que haber heredado o comprado un molino— y así podían aprovechar el producto de sus haciendas. La burguesía poblana logró así integrar verticalmente sus actividades".

Lucas Alamán y Escalada.

En 1830 con la iniciativa de Lucas Alamán se funda el Banco del Avío para fomentar la industrialización en México. Estrechamente ligado con el estadista conservador, el veracruzano de nacimiento y poblano por adopción Esteban de Antuñano aprovecha las medidas proteccionistas que acompañan la fundación del Banco para instalar una fábrica ("La Constancia Mexicana"). La prosperidad de esta rama industrial conduce a la oligarquía de la ciudad a apoderarse del gobierno local. Dice Bazant: "Por sus tendencias políticas, la burguesía poblana recuerda a la de los diferentes países europeos. Estas tendencias se notan quizás más en la escala regional poblana que en la capital de la República, en donde los comerciantes y los industriales dependían de un gobierno que era ajeno a sus intereses. En cambio, en Puebla, los burgueses tenían a su gobierno".

De una importancia primordial para comprender el futuro camino de esta importante precursora del capitalismo en México que fue la burguesía poblana y, sobre todo, para entender su impotencia social, es la clasificación de la relación entre Puebla y el centro desde la época analizada.

El gobierno mexicano durante el siglo xix, prácticamente hasta la llegada de Díaz, era un representante abstracto de una nación todavía no estructurada social y económicamente. Ausente el centro unificador colonial proporcionado por la monarquía española, todas las tendencias centrífugas se desarrollaron con más independencia, forjando a un país que era más un mosaico de regiones que una "República Federal". Los sectores burgueses más fuertes se sentían, en general hostiles al gobierno, en especial cuando éste se hallaba en poder de los liberales. ¿Por qué?

Los liberales, siendo consecuentes con su doctrina, consideraron siempre al librecambismo, la doctrina de las puertas abiertas al comercio entre las naciones, como el criterio fundamental para la "modernización" del país. Los industriales poblanos chocaron varias veces con estos gobiernos y promovieron siempre el proteccionismo, la imposición de fuertes lazos e incluso la elevación de barreras prohibitivas a los artículos manufacturados extranjeros, en especial los textiles. La doctrina proteccionista, así, se convirtió en uno de los ejes esenciales del bando político opositor de los liberales. Desde el principio de la vida independiente esto se manifestó con claridad. El diputado por Jalisco en el Congreso de 1824 pronunció estas palabras significativas: "Ni Inglaterra permite exportar lanas si no se transforman en su país, ni Francia permite la libre entrada de manufacturas inglesas. Debemos pues", satirizaba, "decir a los arruinados artesanos de Puebla, Querétaro y Jalisco que es verdad que parece que la industria nacional se aniquila; pero que sólo es según los más sanos principios de la economía política".

Estas burlas se convirtieron en tragedias cuando el conflicto se convirtió en una guerra civil. La burguesía poblana tenía razón y con ella quienes la apoyaban: si se quería construir una industria nacional se debería aplicar la doctrina proteccionista, entre otras medidas. La ironía de la historia es que, a pesar de que, en efecto, el gobierno mexicano impuso a mediados del siglo pasado, bajo fuertes presiones de los industriales, cuotas proteccionistas, en la práctica era muy difícil que las aplicara estrictamente. ¿La razón?

Las sinrazones de la decadencia

La burguesía poblana, como los demás grupos burgueses del país, había surgido como consecuencia del desarrollo del sistema colonial europeo. En su propia evolución se expresaba este origen contradictorio. Dice el varias veces citado Bazant: "Como mercaderes, los poblanos eran partidarios del libre cambio; como industriales, los mismos individuos estaban ligados al proteccionismo de los conservadores. Debe de haber llegado un momento en que su inversión en la industria algodonera era más cuantiosa que la hecha en la mercancía importada. Tal situación seguramente existía ya en 1850-55 cuando los capitales poblanos invertidos en la industria algodonera pasaban de dos millones de pesos. Los principales mercaderes poblanos se habían convertido en industriales". A esta espléndida definición sólo hay que añadir: en un ambiente no propicio para su desarrollo, ni económica ni políticamente.

Sus orígenes semifeudales fueron preservados al nivel de la ideología. Paradójicamente, al no encontrar respuesta en la ideología liberal, esta burguesía se lanzó al regazo ideológico feudal. Esto distorsionó aún más su difícil posición. Con ello, la oligarquía poblana apoyó la aventura imperial de Maximiliano y su hostilidad a los ejércitos republicanos es legendaria: Zaragoza amenazó con voltear sus cañones hacia la ciudad afrancesada, más preocupada por el ejército de Napoleón iii que por los soldados mexicanos. Rompía los pocos vínculos que la ligaban con lo que surgía como la nación mexicana.

¿Por qué este conflicto entre los liberales y la oligarquía poblana? Las razones se fundamentan en una esencial: tanto como la propia oligarquía poblana, el gobierno mexicano estaba inserto en un contexto internacional que lo determinaba. Pero a diferencia de ella, el gobierno no podía romper sus compromisos con los demás gobiernos si quería seguir siéndolo. De esta forma, obligado continuamente a demostrar su capacidad ante numerosos intentos de colonización por parte de los imperialistas (intentos españoles de recolonizar, exigencias francesas, que acabaron con una invasión militar, agresividad inglesa que forzaba la política "librecambista" sobre el gobierno mexicano, en fin, la voracidad del joven y pujante imperialismo norteño), el gobierno mexicano, antes de tener la fuerza y el tiempo necesarios para poner orden e impulsar el desarrollo del país, debía encontrar los recursos mínimos para subsistir como tal, como el gobierno de la nueva República. Esto lo llevó a los endeudamientos y cuando Juárez logró, después de 50 años, el reconocimiento internacional ya era demasiado tarde para iniciar un proceso de industrialización con los recursos nacionales (más aún cuando los recursos puestos a su disposición por la desamortización de los bienes de la Iglesia habían sido gastados en la guerra contra Francia). El endeudamiento añadía sus cadenas de oro y, en cierta medida, la puerta se abría para la aparición del porfiriato. El país se convertiría en una neocolonia.

La crisis de hoy

Estudiantes exhibiendo las placas de la avenida Maximino Ávila Camacho, que fueron sustituidas por otras que decían avenida Universidad. Con este hecho se repudiaba el caciquizmo que impuso la persona mencionada. Foto DIDCAV.

Puebla y Atlixco presenciaron huelgas en sus fábricas textiles que, no por menos famosas que las de Río Blanco en Veracruz, fueron menos importantes para la gestación de la revolución mexicana. Como toda la intervención obrera en la revolución, la participación de los obreros textiles poblanos todavía no está suficientemente clarificada. Baste decir que el espíritu de rebelión se extendió y que fue la base para la fundación de una serie de sindicatos que dieron nacimiento a la Confederación Regional Obrera de México (crom) dirigida por el precursor del charrismo Luis Napoleón Morones. La crom, organizada alrededor del grupo caudillista sonorense inició las prácticas sindicalistas prevalecientes hoy en día.

La Puebla campesina, sobre todo al sur del Estado en la región de Atencingo que geográfica y económicamente pertenece a Morelos, fue conmovida por el zapatismo y a ello se debe que en la actualidad su control político esté en manos directas del gobierno federal (el ingenio es propiedad federal y la región está dividida en ejidos). Por lo que se refiere al norte del Estado, domina allí la agricultura y la fruticultura de la pequeña propiedad. Pero lo que caracteriza a la Puebla campesina es la población del centro y el centro oriente (integrada con la región de Tlaxcala, hasta cierto punto). Aquí la revolución no tuvo el impacto que en el sur, ya que la gran hacienda no prosperó con la misma intensidad. De todas formas la herencia de miseria y atraso se hace sentir, ante todo, debido al parvifundio extremado que la caracteriza. En una reciente investigación de una muestra característica de la región auspiciada por el Plan Puebla se llegó a resultados como los siguientes: "La mayoría de los agricultores descienden de indígenas y hablan tanto español como idioma nativo. El 22.7 por ciento era analfabeto simple; otro tanto leía y escribía con bastante dificultad. El nivel medio educativo de los campesinos era de 2.4 años de educación primaria elemental... el 52.2 por ciento...cultiva el maíz para consumirlo con su familia...el 95.2 por ciento a pesar de conocer el fertilizante químico, no tenía razonamientos técnicos para utilizar determinada fórmula... los insecticidas y los herbicidas casi no se conocían...respecto al mercadeo, el 61.2 por ciento no vendía maíz y, entre el 38.8 por ciento restante que por lo menos en parte sí lo hacía —aunque después tuviese que comprar— el criterio de precio desempeñaba un papel secundario en las decisiones sobre la venta. El uso del crédito... era limitado". (Plan Puebla, estudio e investigación que nació en 1967 y está aún en marcha).

Aparte de Puebla y Atlixco, el otro centro de relativa importancia industrial es el de Tehuacán donde tiene su asiento la industria embotelladora de agua mineral (el 80 por ciento de las aguas minerales que se consumen en el país vienen de allí y la industria sostiene al 40 por ciento de la población de la zona). El campesinado de la zona, colindante con la Mixteca norte, ha hecho de Tehuacán el centro de distribución de los productos de palma (la jarciería). Pero la crisis se ha hecho sentir tanto en el sector industrial como en el de la artesanía popular. La competencia de las gaseosas de "sabores", por una parte, y la de los sombreros japoneses, imitando a los mexicanos, está desplazando estos productos de sus mercados: en el caso de los sombreros el sur de Estados Unidos.

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Consternado el rector químico Sergio Flores Suárez en conferencia de prensa exige que sea esclarecido el asesinato del arquitecto Joel Arriaga Navarro. Lo acompañan el jefe de prensa universitaria Alfonso Yáñez Delgado y el oficial mayor de la UAP, Ernesto Cruz Quintas, foto DIDCAV.

Graves presagios se ciernen sobre la principal industria del Estado, concentrada en la ciudad de Puebla. En una Investigación del Sistema Bancos de Comercio sobre la economía de los Estados, se dedican los siguientes comentarios a la situación de la industria textil poblana: está constituida por un aparato industrial primitivo y decadente que afecta tanto a la industria textil como a la alimenticia que constituye la segunda en importancia. La mitad de la maquinaria de la industria textil es anticuada y los empresarios se quejan de la "baja productividad" laboral que calculan en un 40 por ciento. A pesar de la importancia cuantitativa de la industria textil poblana su productividad es ligeramente inferior al promedio nacional. No es ilógico, entonces, el que los investigadores de los Bancos de Comercio indiquen que "se advierte cierto pesimismo entre los industriales".

Poco a poco se van despreciando las causas que explican la profunda desesperación de la oligarquía poblana, vinculada directamente con la industria textil. Igualmente reaccionaría que ella, la oligarquía regiomontana, sin embargo, ha podido enfrentarse a sus competidores con su poderosa maquinaria industrial pesada con más posibilidades de maniobreo. En cambio los capitalistas poblanos se enfrentan a una situación de decadencia en la que comienzan a ser sustituidos por los capitalistas extranjeros que ni siquiera los quieren como socios menores.

A raíz de 1961 empezó la transformación. Esta se incrementó con una Ley de Fomento Industrial del Estado de Puebla emitida durante el periodo de Merino Fernández con directa asesoría del gobierno federal, este último interesado en la descentralización de la industria del Distrito Federal que constituyó el marco institucional para la nueva etapa. El Censo Industrial de Puebla señalaba para 1965 una producción industrial de tres mil 199 millones de pesos, cifra que resaltaba con la de la producción de 1960 de mil 497. El capital invertido en la planta industrial poblana registró entre 1960 y 1965 un aumento del 61 por ciento al pasar de mil 515 a dos mil 439 millones de pesos en el periodo.

La decadencia de la rama textil se expresaba en el hecho de que su importancia disminuía con relación al resto. Al principio de la década absorbía la mayoría del personal ocupado en la industria y representaba el 75 por ciento del capital invertido. En cambio en 1965 la rama absorbía el 48 por ciento del personal ocupado en la industria, pagaba el 67 por ciento de los sueldos y salarios; representaba el 51 por ciento del capital invertido y contribuía con el 57 por ciento del valor total de la producción bruta.

La nueva industria que desplaza a la antigua industria se alinea a los lados de las autopistas que van hacia México (en el poniente) y hacia Orizaba (en el norte). Esta nueva industria en 1967 representaba una planta industrial valuada en dos mil millones de pesos que empleaba a más de diez trabajadores (sic). Las nuevas industrias incluyen las siguientes:

Hojalata y lámina, s.a., Alumex, s.a., Volkswagen de México, s.a., Herramientas Universales, s.a., National Cash Register, co., Federal Mogul de México, s.a., Geygy Mexicana, s.a. , Síntesis Orgánica, s.a., Industria Petroquímica Nacional, Destilby, s. a., Vinay de México, s. a.

Los profesores Alfonso Vélez Pliego, Sergio Flores Suárez, Luis Rivera Terrazas y Jaime Ornelas Delgado, exigen los nombres de los autores y grupos que lanzaron bombas incendiarias en sus domicilios y amenazas de muerte a través de leyendas callejeras, teléfonos y escritos anónimos.

La industria tradicional poblana está en crisis y la tendencia es que se agrave. El consumo de los textiles "naturales" (fibras de algodón) ha reducido su participación dentro del consumo total: del 74.4 por ciento en 1963 a 64.1 por ciento en 1970. El crecimiento del consumo de productos textiles es cada año más reducido: 1967 el crecimiento fue de 21 mil 783; en 1968 de 23 mil 068; en 1969 de 16 mil 823 y en 1970 de 13 mil 299 toneladas. Las fibras naturales experimentan incluso un decrecimiento en su consumo. Son las fibras artificiales las que crecen con más firmeza, pero no lo suficientemente.

Las consecuencias sociales de la decadencia de la industria textil son evidentes. En el plano de la burguesía, desde hace una década las empresas más atrasadas técnica y administrativamente descienden a una bancarrota sucesiva. El resultado es una mayor concentración de capital, una mayor tecnificación, una mayor racionalización de los métodos de trabajo.

La condición obrera se deteriora

Se calcula en 30 mil los trabajadores sin empleo actualmente en la ciudad. En un reciente reportaje de Manuel Mejido en Excélsior, siendo aún Bautista O'Farrill presidente municipal, se dan los siguientes datos del deterioro de las condiciones urbanas: de los 600 mil habitantes el 65 por ciento carece de alguno o de todos los servicios municipales; 100 mil personas que viven en el casco urbano carecen de agua potable; existe un déficit de 12 mil viviendas; en los últimos diez años (no obstante que se duplicó la población, no se ha construido un sólo mercado nuevo; la ciudad está rodeada por un cinturón de basura formado por el atraso en la recabación de 25 mil toneladas de desperdicios; el caudal de agua actual es de mil 600 metros cúbicos por segundo y las necesidades son de dos mil 400; la densidad de población es la más alta de la República: seis mil por kilómetros cuadrados; 50 mil personas a un kilómetro de la Catedral viven en vecindades en completo deterioro, etc.

Pero no sólo la ciudad; todo el municipio de Puebla resiente estas condiciones. La región al sureste de la ciudad está sujeta en su consumo de agua a las aguas negras de la ciudad, acumuladas por el río Atoyac en la presa de Valsequillo. El entonces presidente municipal, Bautista O'Farrill, contestó así al preguntársele sobre las consecuencias de esta situación en la población que bebía aguas negras: "No hay consecuencias, porque en este caso particular la naturaleza ha sido particularmente (sic) sabia y consecuente. Las personas que beben aguas negras se han inmunizado de tal forma que el índice de enfermedades no puede considerarse como peligroso". Bizarras interpretaciones que se reiterarán, ahora desde la gubernatura del Estado.

Comparecencia del rector Sergio Flores Suárez ante el agente del ministerio público lo acompañan los profesores, Pedro Guevara, Enrique Cabrera (asesinado el 20 de diciembre de 1972), Jaime Moneda y Alfonso Vélez Pliego.

Pero este deterioro de las condiciones de vida proletarias no ha dejado de incrementar el descontento popular. Uno de sus efectos comienza a ser el resquebrajamiento del control férreo de la burocracia sindical sobre el movimiento obrero. Incapacitada la primera de imponer mejores condiciones de trabajo, de impedir el desempleo y, ante todo, enfrentada con una nueva generación que afluye a las nuevas fábricas y que está más directamente en contacto con los estudiantes, la burocracia vive las vísperas de una situación de crisis. Los "charros" poblanos también están dentro del contexto de oscurantismo que ha caracterizado la política en esta ciudad. La croc y la crom están firmemente asentadas y se considera que es desde Puebla donde estas centrales tienen sus centros efectivos de poder. La ctm tiene aquí al jerarca que sigue a Fidel Velázquez y a Jesús Yurén en importancia: Blas Chumacero, quien con Manuel Rivera (croc) y Antonio Hernández (crom), ha acaparado desde 1941 a la fecha, 39 diputaciones federales, en diversas épocas de sus gestiones. A excepción de Rivera que se le opuso parcialmente, los líderes charros poblanos actuales deben su oposición al apoyo de Maximino Ávila Camacho, la cabeza de la familia de caciques del estado que ha sido la vinculación entre la vieja oligarquía y la nueva "familia revolucionaria". Él les enseñó los métodos de "persuasión política" que todavía hoy se utilizan. El avilacamachismo "revolucionario" fue el heredero de la tradición de caciques porfiristas, de don Mucio Martínez y sus hijos, de Joaquín Pita y de sus esbirros, entre los que destacó Miguel Cabrera, el asesino de Aquiles Serdán. Los asesinatos de obreros a la salida de las fábricas textiles de Atlixco o Puebla, de abogados democráticos (como el de Saldaña en 1907) y de líderes revolucionarios (como el de Jovito Silva, director de Lucha Obrera, en 1908), se repitieron en los años cuarenta cuando los nuevos "señores de horca y cuchillo" al mando de Maximino Ávila Camacho asolaron con su terror a Atlixco, a Puebla, a Tehuacán y a todo el campo poblano.

Es fecunda la matriz contrarrevolucionaria poblana ya sea en los tiempos coloniales y porfiristas como en los actuales tiempos "revolucionarios", como lo prueba la importante serie de políticos y hombres de negocios que ha salido de ella.

El hilo de la historia

Josaphat Tenorio Pacheco asesinado el 24 de enero de 1973 por miembros del Frente Universitario Anticomunista, y por pandilleros gubernamentales.

El movimiento estudiantil poblano moderno tiene antecedentes en las luchas de los alumnos del Colegio del Estado al lado del comité antirreleccionista que encabezaba el audaz Aquiles Serdán, del cual fueron unos de sus mejores aliados. Participaron en la primera manifestación silenciosa de la historia del país convocada el 7 de julio de 1910 por el mártir poblano para repudiar la farsa electoral del gobierno porfirista. Fueron reprimidos por Cabrera, quien encarceló a sus líderes. Junto con los antirreeleccionistas poblanos, los estudiantes del Colegio del Estado, y en menor medida los de otros colegios, encabezaron la imponente movilización popular que precedió en Puebla a la revolución. En suma, históricamente los estudiantes poblanos no han desempeñado por primera vez su papel de vanguardia en los años sesenta.

Sin embargo, el conflicto que ha enfrentado al movimiento contra todos los intereses reaccionarios estatales adquiere una característica peculiar por la madurez mucho más acentuada del desarrollo capitalista en México y por la más clara posibilidad actual de radicalización en el país. Es por ello que desde 1964 el gobierno estatal, entendiendo que un encuentro frontal es contraproducente, se dio a la tarea de asediar por dentro al estudiantado. Para esta tarea encontraba aliados naturales dentro de la generación liberal que consideró que la lucha de la época se detenía en la reedición de la reforma juarista o en su puesta al día en Puebla. De esta forma Glockner y sus amigos comienzan a convertirse en los nuevos y poderosos enemigos del movimiento estudiantil, vienen a ser la nueva cosecha anticomunista. El Directorio que condujo la lucha contra Nava Castillo (Nicandro Juárez, Juan José Barrientos, Nemesio Cruz) se desplazó hacia la abierta colaboración con el nuevo gobernador Merino. Después de aplastar a los tradicionalistas, el estudiantado inició una nueva lucha contra la corriente liberal que se conformó con sustituir el control de la uap por parte de los clericales al control de los federales. Esta lucha se extendió hasta 1968.

El rector Garibay Ávalos fue el encargado de emprender la nueva campaña anticomunista, esta vez de corte liberal. En 1965 el rector golpea a una de las escuelas que constituyen uno de los centros de oposición a su "neoliberalismo": es cerrada la escuela de Física. El año siguiente continuó la ofensiva contra las escuelas disidentes: la preparatoria "Benito Juárez", Economía, Químicas, las demás preparatorias. Con Garibay se instaura el reinado del terror moderno: el de las porras. En Medicina se funda el Frente de Estudiantes de Izquierda que pone el ejemplo para que surjan en otras escuelas grupos semejantes que se unifican en Frente Estudiantil Democrático (fed) que se enfrentó contra los hampones pagados que aterrorizaban el movimiento. Esta alianza de varios grupos y tendencias fue sometida a duras represiones que incluyeron expulsiones en masa de sus líderes, lo que obligó a sus militantes a actuar clandestinamente. Las autoridades se lanzaron incluso contra los maestros que apoyaban los esfuerzos por la democratización de la uap. Decenas de estudiantes expulsados son seguidos por decenas de maestros expulsados y que renuncian. Las luchas entre los grupos estudiantiles y los porristas son violentas. El terror se apodera de la uap. Fue la época más confusa. En 1966, precisamente después de la renuncia del rector Ignacio Chávez, los estudiantes y líderes del fed ocupan la rectoría y el edificio Carolino. Una guerra estudiantil contra las porras culmina con la renuncia de Garibay.

Dos procuradores que nunca procuraron nada como dijo el poeta Efraín Huerta, Raymundo Zamudio del gobierno de Puebla y David Franco Rodríguez subprocurador de la República. Finalmente los asesinos andan sueltos.

Salido Garibay, se continúa la política de corrupción e infiltración. Esta vez es el propio fed el que se divide. La nueva lucha condujo al último conflicto sangriento entre los universitarios y los grupos de choque que tuvo lugar el 10 de julio de 1968. Desde entonces el enfrentamiento de la uap se hace directamente contra las tres corrientes (liberal-gobiernista, clerical-reaccionaria y capitalista) que integran un solo bloque represivo.

En 1968 Puebla conoce manifestaciones de solidaridad con el movimiento del Distrito Federal, incluso una después del 2 de octubre que fue dispersada por el ejército. Desde 1969 el movimiento estudiantil se ha venido recuperando de sus crisis internas y ha podido de este modo aparecer con mayor solidez ante el pueblo no sólo de la ciudad sino del Estado. Desde entonces el movimiento ha reivindicado con más fuerza su papel de clave transitoria de la situación política de las fuerzas populares. Desde 1969, brevemente, he aquí las efemérides más importantes de su acción.

—En 1970 se funda la Preparatoria Popular.

—En 1971 se realizan mítines de protesta contra la masacre del 10 de junio.

—En diciembre de 1971 se apoya al sterm en su salida a la calle.

—En 1972 las acciones se han venido incrementado: apoyo a los obreros de Volkswagen, manifestación de solidaridad con Vietnam, denuncia y destitución hace unos meses del rector Carbajal lo que ha provocado que el control de la uap pasó a manos de los grupos magisteriales más avanzados.

Joel Arriaga miembro del nuevo equipo de la dirección de la uap, recién había sido nombrado director de la Preparatoria "Benito Juárez" y su prestigio ante los estudiantes y maestros lo hacía particularmente el blanco del odio reaccionario. Precisamente poco antes de su muerte las paredes de los edificios del centro de la ciudad aparecieron pegadas de libelos donde se atacaba feroz y calumniosamente a varios de los nuevos funcionarios de la rectoría de la uap. Joel Arriaga era uno de los atacados. He aquí el texto de uno de eso libelos que siguen pegados en las paredes de los portales del zócalo:

Luis Rivera Terrazas: enemigo del pueblo. Se busca.

Delitos:

comunista. Autor de conjuras ateas contra el pueblo desde hace años.

saqueador. Envía malos estudiantes a sablear puestos, misceláneas, etc., para pagar así su apoyo incondicional.

explotador. De menores, utiliza a su yerno, el químico Sergio Flores en el puesto de Rector.

asesino. Intelectual de acciones estudiantiles en diferentes conflictos que él ha dirigido e inspirado.

traficante. Ha convertido al Carolino en un gigantesco burdel cuyas aulas sirven de hotel y fumadero de homosexuales y drogadictos. En aras de su locura dialéctica varios de nuestros compañeros se han convertido en pistoleros. Y han matado contra su patria.

simulador. Se esconde detrás de sus muñecos: Valerdi, Ornelas, Vélez Pliego y Joel Arriaga de la uap.

comunista. Odias al ejército de nuestro país por que sirves a tu madre adoptiva: la urss y los gorilas asesinos de Brejnev y Kosygin.

¡¡ Lárgate asqueroso traidor!!

Acompañados de las fotos de los maestros universitarios que difaman, entre ellas las de Joel Arriaga, estos libelos definen el clima poblano y recuerdan al de los "pogroms" zaristas o "razzias" fascistas. La responsabilidad de lo que está ocurriendo en Puebla de crímenes políticos allí cometidos y por cometer, si no actuamos para impedirlo, recae enteramente en esa combinación reaccionaria que integra un solo bloque: oligarquía-clero reaccionario-autoridades. Lo que sucede en Puebla anticipa y define una ruta posible —sino lo impedimos— de nuestro presente y porvenir.

Fuentes

La mayor parte de la información de este artículo la obtuvimos a través de entrevistas con estudiantes y maestros que han sido actores directos de las luchas modernas reseñadas aquí. Les agradecemos profundamente a todos su paciencia en la contestación de nuestras preguntas. También mucha información de las luchas modernas fue tomada de la revista Política (números correspondientes a los meses de marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre de 1961y julio de 1966). Hemos consultado además los siguientes libros:

Bazant, Jan: Los bienes de la Iglesia en México, México, 1971.
Pellicer de Brody, Olga: México y la Revolución Cubana, México. 1972.
Moreno Toscano, Alejandra: Geografía económica de México (siglo xvi), México.
Investigación del Sistema Bancos de Comercio: La Economía del Estado de Puebla, México, DF, 1968.
Órnelas Delgado, Jaime: "Los industriales poblanos y su actitud ante la penetración del Capital extranjero, a mediados del siglo xix", Estudios y documentos de la región de Puebla y Tlaxcala, Puebla, Pue., vol. ii, 1970.
Gómez, Atenedoro: Monografía histórica sobre la génesis de la Revolución en el Estado de Puebla, México, 1960.
Valladares F. Eréndira: El consumo de textiles en 1970, México, 1971.
Y la serie de artículos de Manuel Mejido en Excélsior (10-14 de abril de 1972).


*Aguilar Mora, Manuel.Nació en Chihuahua, Chih. (1938). Estudió la licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, siendo profesor de la misma. Militante trotskista desde 1959. Cofundador y miembro de la dirección del Partido Revolucionario de los Trabajadores (1976). En 1962 es integrante del comité ejecutivo internacional de la IV Internacional. Coautor del libro Interpretaciones de la revolución mexicana (1979) y autor de La crisis de la izquierda en México. Orígenes y desarrollo (1979), El bonapartismo mexicano (2t., 1982) y Crisis y esperanza. México más allá de 1984 (1984).

 

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